{"id":3389,"date":"2013-05-23T10:27:15","date_gmt":"2013-05-23T10:27:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/?p=3389"},"modified":"2016-06-13T18:41:21","modified_gmt":"2016-06-13T16:41:21","slug":"el-terrible-miedo-al-compromiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/el-terrible-miedo-al-compromiso\/","title":{"rendered":"EL TERRIBLE MIEDO AL COMPROMISO"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/11.jpg\" alt=\"miedo compromiso\" width=\"657\" height=\"366\" class=\"alignnone size-full wp-image-5449\" srcset=\"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/11.jpg 657w, https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/11-300x167.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 657px) 100vw, 657px\" \/><\/p>\r\n&nbsp;\r\n\r\n<p><strong>Si corren malos tiempos para la pareja, a\u00fan anda peor la capacidad de emparejarnos. Vivimos una especie de epidemia que consiste en desear de una manera loca estar enamorados para despu\u00e9s sufrir como una condena ese lazo por el que tanto suspiramos. El compromiso afectivo da un miedo terrible.<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n<p>Debe de ser verdad que, a pesar de lo mucho que hoy sabemos de la vida, seguimos cometiendo el error de vivir entre la felicidad y el sufrimiento. Un ejemplo lo podemos observar en los emparejamientos actuales. Nadie quiere renunciar a la pasi\u00f3n abrasadora del enamoramiento, pero a la vez se quieren evitar los quehaceres del compromiso. Ya ni tan siquiera sirve aquello de \u00abni contigo ni sin ti\u00bb. Ahora s\u00f3lo funciona el \u00abcontigo, pero sin ti\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El ascenso de eso que venimos llamando miedo al compromiso afectivo est\u00e1 alcanzando tal magnitud, que cabe pensar si realmente es un problema s\u00f3lo de miedo o si estamos ante un cambio de modelo afectivo que tambi\u00e9n est\u00e1 en pleno proceso de transformaci\u00f3n. Incluso hay quien se cuestiona si no habremos sobrevalorado la pareja como forma de transitar por este mundo.<\/p>\r\n\r\n<p>Cuesti\u00f3n de estilos afectivos.<\/p>\r\n\r\n\r\n<p>Cuando dos personas se gustan e inician ese periodo de cortejo, que hoy dura lo que dura un telediario, se ponen en juego dos estilos afectivos. Es decir, dos maneras de amar. Nadie ama igual, aunque la psicolog\u00eda reconoce algunos estilos en los que todos podemos m\u00e1s o menos identificarnos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Prefiero pensar que hoy disponemos de una conciencia diferente, la cual nos permita elaborar las relaciones d\u00eda a d\u00eda, sabiendo que andamos continuamente sobre la fina cuerda de la incertidumbre y que todo se debe ir resolviendo si hay capacidad de amarse. Y eso empieza por asumir c\u00f3mo amamos y c\u00f3mo queremos ser amados.<\/p>\r\n\r\n<p>Fuente (El Pa\u00eds, Domingo, 20 de septiembre del 2009)<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Si corren malos tiempos para la pareja, a\u00fan anda peor la capacidad de emparejarnos. Vivimos una especie de epidemia que consiste en desear de una manera loca estar enamorados para despu\u00e9s sufrir como una condena ese lazo por el que tanto suspiramos. El compromiso afectivo da un miedo terrible. Debe de ser verdad que, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[494,495,24],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3389"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3389"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3389\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5470,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3389\/revisions\/5470"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltemplodelplacer.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}