portada templo

Como hacer un masaje erótico

Cómo hacer un masaje erótico: guía sin prisas para encender a tu pareja

Imagen del sitio

Un buen masaje erótico no es un trámite antes del sexo. Es sexo en cámara lenta. Y cuando se da con cabeza, sube la excitación más que cualquier prisa.

La regla de oro es paradójica: vas a disfrutar más dándolo si dejas de pensar en el final. Cuanto menos correteas hacia la meta, más quema el camino. Aquí va cómo hacerlo bien, paso a paso.

Crear el ambiente: el 50% del trabajo

Antes de tocar a nadie, prepara la escena. Un masaje erótico fracasa cuando hay luz blanca de oficina, sábana de cuadros y la tele al fondo.

Lo básico que sí marca diferencia: - Luz cálida o velas. Olvida la lámpara del techo. - Temperatura agradable. El frío corta la magia. - Música que respire: nada con letra que distraiga. - Sábanas limpias y suaves. Toalla grande encima si vas a usar aceite. - Móviles fuera. De verdad. Fuera. - Aromas suaves: vainilla, sándalo, lavanda. Nada agresivo.

¿Desnudos o en ropa interior? Depende de la confianza. La ropa interior añade un velo que muchas veces juega a favor: lo que no se enseña, se imagina.

Aceite o crema: cuál elegir

El aceite resbala mejor y da sensación más sensual. La crema penetra antes y deja menos rastro. Para un masaje largo, aceite. Para algo más rápido, crema.

Recomendaciones rápidas: - Aceites neutros calientan bien en las manos. Aceite de almendras o coco son seguros para la mayoría. - Si vas a terminar con sexo oral, evita aceites en zonas íntimas: usa lubricantes específicos con sabor. - Atención con preservativos: los aceites degradan el látex. Si vais a usar condón, mejor lubricante a base de agua o silicona. - Calienta el producto en tus manos antes de aplicarlo. Aceite frío en la espalda mata el momento.

La técnica: orden, ritmo y zonas

Hay un mapa que funciona casi siempre: empezar lejos del centro y acercarse en espiral. Las zonas íntimas son el último capítulo, no el primero.

Por dónde empezar

Caricias suaves por la espalda durante un par de minutos. Sin amasar todavía. Solo tu mano deslizándose. Esto baja la guardia y prepara la piel.

El recorrido

De los pies hacia la cabeza, alternando intensidades. Ni tan fuerte que sea masaje deportivo, ni tan suave que se duerma.

Zonas a no descuidar: - Planta de los pies y tobillos. - Gemelos y parte interna de los muslos (subiendo despacio, frenando antes de la entrepierna). - Glúteos: amasados firmes, dedos cerca pero sin entrar. - Espalda baja y cintura. - Cuello, nuca y cuero cabelludo. - Brazos, manos, dedos uno a uno. - Orejas: muy infravaloradas.

Cada vez que pases cerca de una zona erógena y no la toques, sumas tensión. Esa tensión es la que quieres.

Cambia de herramienta

Las manos se hacen previsibles. Mete variación: - Plumas, sedas o un pañuelo fino. - El pelo, si lo tienes largo: deslízalo por la espalda. - Antebrazos para presiones más amplias. - Tu propio cuerpo: pecho contra espalda, untados en aceite, es un cambio de marcha brutal. - Para hombres: el pene como pincel suave por hombros y espalda funciona si la confianza está alta.

Imagen del sitio

El final: boca, lengua y contraste

Llegado un punto, tu pareja debería estar pidiendo más con el cuerpo. Es ahí donde entra la boca.

Ideas para cerrar: - Besos lentos por la columna y nuca. - Lengua en zonas que no esperaba: detrás de las rodillas, ingles, costados. - Lubricantes con sabor para sexo oral, si vais hacia ahí. - Contraste frío-calor: un cubito en la mano, una bebida tibia en la boca. La piel reacciona como si descubriera la temperatura por primera vez.

La intensidad debe subir en escalera, no de golpe. Cada salto saboreado.

Errores que matan un masaje

• Ir directo a las zonas calientes en los primeros cinco minutos.

• Manos frías sin avisar.

• Hablar demasiado, comentar lo que haces.

• Ritmo monótono, presión idéntica todo el rato.

• Aceite a chorro: pringas más que excitas.

• Mirar el reloj.

Qué llevarse de todo esto

Un masaje erótico bien hecho convierte el preliminar en un fin en sí mismo. Tu pareja recordará menos lo que vino después que cómo la fuiste llevando hasta el borde. Esa es la diferencia entre saber tocar y solo tocar.

Practica, ajusta a quien tienes delante y disfruta dando. El resto cae solo.

El Templo del Placer: del blog a vivirlo

Un buen masaje y un buen show comparten ADN: tiempos, sugerencia y esa elegancia de no enseñarlo todo. En El Templo del Placer hemos hecho de eso un arte.

Nuestro espectáculo combina cena y show erótico-sensual en pleno Madrid. Artistas que dominan la escena, números pensados para subir la temperatura sin caer nunca en lo vulgar, y un ambiente para parejas, amigos, despedidas y grupos que buscan algo distinto. Lo nuestro es picardía con clase, humor inteligente y sensualidad de la buena.

Si los preliminares bien hechos te excitan, este show te encantará: es el mismo principio llevado al escenario. Reserva en www.eltemplodelplacer.com y regálate (o regalad) una noche que se cuenta durante semanas.

Te puede interesar

🍪 Cookies