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Como hacer una buena felación

Cómo hacer una buena felación: técnica, ritmo y cabeza

Una buena felación no se hace con prisa. Tampoco con lista mental de pasos. Se hace con cabeza, con manos y con ganas reales de disfrutar haciéndolo. Si esa última parte no está, lo demás se nota.

Lo que viene a continuación es lo que importa. Sin literatura barata, sin manual de instrucciones quirúrgico. Lo que de verdad funciona.

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Antes de empezar: la actitud

El error universal: ir directo, rápido y mecánico. Como si fuera un trámite. Eso se nota a los diez segundos y baja el placer de los dos.

La felación funciona cuando él siente que tú lo estás disfrutando. Esa es la regla 1, la 2 y la 3. Si tú vas con cara de "venga, va", el momento se rompe. Si tú vas con curiosidad y deseo, el resto se construye solo.

Si no te apetece, no la hagas. Hay otras mil maneras de darle placer.

El comienzo: lento, lento, lento

La felación se empieza fuera de la boca. Acaricia el pene con cariño, como si fuera lo que más te apetece tener cerca en ese momento. Manos suaves al principio, recorriéndolo entero, incluyendo testículos y zona del periné.

Cuando ya está duro y avisando, llegan los besos. Suaves, por toda la longitud, en la base, en los testículos, en los muslos. La boca primero pasea por allí. Aún no entra.

Esto que parece una pérdida de tiempo es lo que hace que cuando metas el pene en la boca por primera vez, el efecto sea triple.

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Saliva: tu mejor aliada

Una felación seca rasca. Una felación bien lubricada va sola. Tu propia saliva es el mejor lubricante del mundo, así que no tengas pudor en usarla a fondo.

Trucos: - Pasa la lengua despacio para empezar a recubrirlo. - Mete y saca con la boca abierta para mojar bien. - Si vas a hacer una sesión larga, ten un vaso de agua cerca para no quedarte seca.

Cuanto más lubricado, mayor el placer y menos esfuerzo de mandíbula.

Boca, lengua, mejillas

Ya dentro, la felación no es solo "subir y bajar". Hay registros distintos a alternar:

• Lengua envolviendo la cabeza del pene: especialmente sensible es la zona del frenillo, en la cara inferior de la cabeza.

• Mejillas: dejar que el pene roce la cara interna de la mejilla cambia la sensación.

• Movimientos circulares con la lengua, especialmente en el glande.

• Succión variable: ni demasiado fuerte ni demasiado floja, alternando.

• Pausas. Una felación que nunca para se hace monótona. Para, mira, sonríe, sigue.

Una felación memorable juega con cinco o seis registros distintos. Una felación olvidable hace siempre lo mismo.

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Las manos: protagonistas, no acompañantes

Las manos hacen la mitad del trabajo. Tu boca cubre la parte de arriba; una mano coge la base y acompaña el ritmo, sumando longitud cubierta. Es el truco más útil para que él sienta que está entero en una boca enorme.

La otra mano: - Acaricia testículos con suavidad. Nunca apriete fuerte. - Recorre el periné, esa zona entre testículos y ano, muy sensible. - Sube por el abdomen o se cruza con la suya. - Si hay confianza, juega con la zona anal. Una presión suave, un dedo lubricado en el momento del orgasmo. Solo si lo habéis hablado.

Cambios de ritmo: la clave de todo

La felación va subiendo en intensidad. No se empieza fuerte. Se sube en escalera:

1. Suave y exploratoria.

2. Más constante, ritmo medio.

3. Pausas con caricias y vuelta.

4. Más rápida y profunda según se acerca el final.

Sin brusquedad. Lo que él busca es que la temperatura suba en olas, no a martillazos.

El final: opciones y comunicación

Lo del final es de las cosas más personales que existen. Hay quien disfruta acabando en boca, hay quien no, hay quien lo combina con una masturbación manual a tope. Todas las opciones valen.

Hablarlo antes (o con un gesto en el momento) ahorra muchos malentendidos. Si vas a terminar con la mano, mantén el contacto visual o sigue besando la zona. No retires la presencia de golpe.

En el orgasmo, muchos cuerpos se tensan y son más sensibles. Suaviza un punto al final. Quedarse rascando el glande post-orgasmo puede ser molesto, no placentero.

Lo que mata una felación

• Dientes. Cubre con los labios sobre los dientes.

• Mandíbula tensa. Si te cansas, descansa con la mano y vuelve.

• Cara de asco. Si no apetece, mejor no hacerla.

• Mirar el reloj.

• Hablar demasiado en mitad. Una mirada vale más que un comentario.

• Ir a tope desde el segundo cero.

Qué llevarse de todo esto

Una buena felación es lentitud, saliva, manos, ritmo y disfrute mutuo. La técnica se aprende con cualquier guía; lo que la diferencia es el cómo. Si vas a darla, dala con ganas. Si no las tienes, mejor otro día y otra cosa.

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