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Receta erótica

Receta erótica: mejillones afrodisíacos para dos

Hay cenas que son escala intermedia y cenas que son ya parte del juego. Esta receta erótica con mejillones está pensada para la segunda categoría: cocinar pegados en la cocina, picotear mientras se hace, mancharse los dedos y reírse mucho.

Los mejillones llevan siglos en la lista de alimentos afrodisíacos. La forma, la textura, el zinc, lo que tú quieras. Pero ojo: lo afrodisíaco de verdad es cocinar a dos manos, con una copa de vino y mirándose más de la cuenta.

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Por qué los mejillones son afrodisíacos

Sin entrar en mística: los mejillones son ricos en zinc, mineral que el cuerpo usa en la producción de testosterona. También aportan magnesio y aminoácidos relacionados con la dopamina. Traducción gastronómica: te dejan despierto y con energía, no con la tripa pesada.

Y luego está lo otro, lo que no se mide en laboratorio. Comer un mejillón con la mano, sorber el caldo, pasarle el siguiente a tu pareja directamente desde tu plato. La carga sensorial vale tanto como la nutricional.

Ingredientes (para dos)

• 500 gramos de mejillones con la concha

• 20 gramos de tomates secos

• 10 gramos de jengibre fresco

• 1 diente de ajo

• Medio vaso de zumo de naranja recién exprimido

• Medio vaso de vino blanco (uno seco y aromático funciona genial)

• 1 cucharada de tomate de conserva

• Aceite de oliva virgen extra

• Una pizca de cayena

• Sal y pimienta al gusto

Bonus opcional: pan crujiente para mojar y una buena copa de vino para los dos. Sin pan, esta receta se queda a medio camino.

Preparación paso a paso

Lo más importante: cocínala con tu pareja. No es lo mismo. Reparte tareas, una copa para cada uno, música a un volumen razonable y arriba.

1. Preparación previa

Pon los tomates secos en remojo en el vino blanco un par de horas antes. Se hidratan, se ablandan y dejan el vino con un toque dulzón muy interesante para la salsa.

Mientras, limpia los mejillones. Bajo el grifo, raspa la concha con un cepillo, retira la barba que sobresale tirando hacia el lado plano, y descarta cualquiera que esté abierto y no se cierre al darle un golpecito. Esos van a la basura sin debate.

2. Cocción de los mejillones

Pon los mejillones en una cazuela tapada a fuego fuerte, sin nada más. En tres o cuatro minutos se abren solos. Aparta del fuego, reserva el caldo que han soltado colándolo en un cuenco (suele tener arenilla). Retira una de las dos conchas a cada mejillón y resérvalos. Tira los que no se hayan abierto.

3. La salsa

Pela y corta el jengibre en daditos minúsculos. Pica el ajo fino. En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva, dora el ajo un minuto sin que se queme. Añade el jengibre, dale otro minuto.

Sube fuego, agrega el vino blanco con los tomates secos, deja evaporar el alcohol un par de minutos, y suma la cucharada de tomate de conserva. Cocina dos minutos más. Incorpora el zumo de naranja y la cayena. Prueba y ajusta de sal. La salsa debe quedar untuosa, ni muy líquida ni muy espesa.

Añade el caldo de los mejillones poco a poco, hasta dar con la textura. Si quieres rematar, pica un poco de los tomates secos hidratados y devuélvelos a la sartén.

4. Montaje

Coloca los mejillones (con su concha media) en una bandeja amplia. Cubre cada uno con una rodajita pequeña de tomate (puedes usar tomate fresco pelado o un trozo de los secos hidratados) y napa con la salsa caliente. Riega con el resto del jugo y a la mesa.

Cómo servir esta receta erótica

• Mejor en bandeja única, en el centro, para que comáis del mismo plato.

• Pan recién tostado al lado. Mojar es obligatorio.

• Vino blanco frío, el mismo que has usado para cocinar.

• Velas si os gustan, luz tenue siempre.

• Móviles fuera de la cocina y del comedor.

Y un detalle importante: comer con las manos es parte de la receta. No saques cubiertos para los mejillones. Que cada uno se vaya manchando, vaya pasando alguno al otro, vaya descubriendo qué sabor tiene la salsa cuando viene de los dedos del otro.

Variantes para repetir

• Cambia la naranja por mandarina o pomelo en invierno.

• Sustituye los mejillones por almejas si los encuentras más frescos.

• Sube la cayena si os gusta picante. El picante, encima, también es afrodisíaco.

Lo que pasa después de la cena

Esta receta está pensada como abreboca de algo más, no como cena pesada. Por eso son raciones contenidas y los sabores frescos. Sales de la mesa con buen sabor, energía y ganas, no con sopor.

Si después os apetece postre, optad por algo ligero: fresas con un toque de pimienta negra y vinagre balsámico, chocolate negro al 70%, una copita de cava. Nada que pese.

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