Sorprende a tu pareja con juegos eroticos
Juegos eróticos para sorprender a tu pareja en casa
Lo malo del sexo de toda la vida no es el sexo, es el "de toda la vida". Cuando todo se vuelve previsible, hasta lo bueno aburre. La buena noticia es que con un cronómetro y media hora libre, le das la vuelta a la rutina sin gastar un euro.
Hoy te proponemos unas pequeñas olimpiadas eróticas en casa. Reglas claras, tiempo medido, mucha risa. Spoiler: el premio es el mismo para los dos.

Por qué funciona el sexo con cronómetro
Poner un tiempo limitado a algo que normalmente se hace "hasta que pase" obliga a dos cosas muy interesantes: concentrarte al máximo y soltar el control. No tienes media hora, tienes dos minutos. Eso cambia el chip. Pasas de actuar en piloto automático a estar muy presente, atento al cuerpo del otro, buscando lo que sí funciona.
Además, el cronómetro mete una capa de juego que cualquier pareja necesita. Hay reto, hay reglas, hay un poco de competición sana. Y donde hay juego, hay risa. Y donde hay risa, hay buen sexo.
Lo que necesitas
Muy poquito:
• Un cronómetro o, si quieres ponerlo más bonito, dos relojes de arena (uno de un minuto y otro de dos).
• Ropa interior, o directamente desnudos. Si empezáis vestidos, podéis añadir una primera prueba: quién desnuda al otro más rápido, o sin usar las manos.
• Cero teléfonos. Los dejas en otra habitación. Esto va de estar.
• Bonus: una bebida, algo dulce, una venda, unas esposas suaves, juguetes si tenéis.
Las normas básicas: alternáis turnos (primero uno, luego el otro), si suena el tiempo se para de verdad, y todo lo que aparece en la lista es modificable según vuestros gustos.

Cinco juegos para empezar
1. Excitar sin tocar (2 minutos)
El reto: poner cachondo a tu pareja sin rozarle la piel. Vale todo lo demás. Susurros al oído, soplitos en el cuello, desnudarte despacio delante de él/ella, hablarle de lo que quieres hacer en cuanto suene el cronómetro. Es uno de los más difíciles y, justamente por eso, uno de los más memorables.
2. Solo boca y lengua (1 minuto)
Suena fácil hasta que empieza el reloj. Sesenta segundos para usar exclusivamente la boca: besos por todo el cuerpo, mordisquitos, lametones, susurros pegados a la piel. Sin manos. Vais a aprender un mapa nuevo del cuerpo del otro.
3. Orgasmo en dos minutos
Aquí entra todo: penetración, sexo oral, manual, lo que pidáis. Pero si los dos minutos pasan sin orgasmo, se para. Sí, se para. Esa es justamente la gracia: se convierte en un reto y la frustración del corte añade chispa para la siguiente ronda.
4. Solo juguetes (2 minutos)
Si los tenéis en casa, este es su momento. Excitar al otro usando exclusivamente juguetes eróticos. Sin manos directas, sin boca. Buen punto para sacar ese juguete que llevaba meses guardado.
5. Maniatar y mandar (2 minutos)
Vendas y unas esposas suaves. Tu pareja queda a tu merced durante dos minutos exactos. Tú decides qué hacer (siempre dentro de lo que ambos hayáis acordado). Después se invierten los roles. Confianza al cien y semáforo claro: si alguien dice basta, se para sin discusión.
Cómo subirle la dificultad
Cuando le habéis pillado el truco, el juego pide más. Algunas vueltas de tuerca:
• Cambia de habitación. Cada juego, una habitación distinta. Recibidor, cocina, ducha, sofá. Cambiar de escenario cambia la energía.
• Mete sabores. Nata, miel, chocolate, hielo, vino. Lametones temáticos.
• Personajes. Empieza el juego cada uno haciendo de algo. Maestra severa, masajista profesional, lo que os apetezca. Disfrazarse un poco rompe la inhibición.
• Apuestas pequeñas. El que pierda la ronda hace lo que diga el otro durante diez minutos. Sin trampas.
La regla de oro
Lo de siempre: consenso, respeto y comunicación. Antes de empezar, dos minutos para decir lo que sí, lo que no y lo que solo quizá. Y palabra de seguridad. Esto no quita magia, la añade: cuando los dos sabéis que nada se sale del marco acordado, os entregáis mucho más.
El cierre del juego
El ranking lo decidís vosotros. Habrá rondas legendarias y rondas que acaben en risa porque alguien no aguanta el cronómetro. Las dos son ganancia.
Y recordad lo más importante de todo: el mejor cóctel para una buena noche es la risa mezclada con el placer. Si os reís juntos en la cama, el resto sale solo.
El Templo del Placer: del blog a vivirlo
Si los juegos en casa os han dejado con ganas de salir y vivir algo todavía más distinto, en El Templo del Placer tenemos exactamente lo que buscáis: cena más espectáculo erótico-sensual en Madrid. Burlesque, humor adulto, sensualidad bien servida. Una velada pensada para parejas, despedidas y grupos que quieren una noche con clase pero también con chispa.
Es el plan ideal para celebrar un aniversario, romper la rutina entre semana o cerrar una despedida con algo que de verdad se recuerde al día siguiente. Tú reservas, nosotros nos encargamos del show, y luego en casa ya hacéis lo que os apetezca con cronómetro o sin él.
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